Redes y Conectividad

Servidor NAS para empresas: almacenamiento y copias centralizadas

15 min de lectura
Servidor NAS de cuatro bahías instalado en el rack de una oficina

Por · Cofundador de Sale SystemsCofundador

Los archivos de tu empresa están repartidos y lo sabes. Una parte en el portátil de administración, otra en un disco externo que alguien se lleva a casa los viernes, otra en una carpeta compartida que abrió un comercial en 2021 y que ya nadie recuerda. Un servidor NAS es la respuesta más directa a ese desorden.

El problema no aparece mientras todo funciona. Aparece el martes que se rompe el portátil con el presupuesto bueno dentro, o el día que un cliente pide el contrato que firmó hace tres años y empieza la búsqueda del tesoro por cinco ordenadores distintos.

Aquí explicamos qué es un NAS, cómo encaja en la red de una empresa de 10 a 50 personas, cuándo compensa frente a la nube y —lo que casi nadie cuenta— en qué se queda corto si lo montas y te olvidas de él.

Escúchalo · Bit a Bit Servidor NAS: por qué un RAID no es una copia de seguridad ¿Prefieres escucharlo? Tienes este artículo contado en 4 minutos en nuestro podcast.
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Qué es un servidor NAS

Vamos con la respuesta antes de la explicación. Un NAS es un dispositivo de almacenamiento que se conecta a la red de la oficina y comparte sus discos con todos los equipos autorizados. Las siglas vienen del inglés Network Attached Storage: almacenamiento conectado a la red.

Dicho de otro modo, es un armario de archivos enchufado al switch de la oficina. Cada empleado ve una carpeta en su ordenador —la típica unidad Z:— y trabaja sobre ella como si estuviera en su disco duro. Los archivos no están en su equipo: están en el NAS.

La diferencia con un disco externo USB está en la palabra «red». El disco externo lo usa una persona y hay que desenchufarlo para que lo use otra. El NAS lo usan veinte a la vez, desde el ordenador de la oficina, desde el móvil o desde casa.

Por dentro, un servidor NAS es un ordenador pequeño y silencioso: procesador, memoria, un sistema operativo propio —Synology lo llama DSM, QNAP lo llama QTS— y entre dos y doce bahías donde se meten los discos. No tiene pantalla ni teclado. Se administra entero desde el navegador.

Cómo funciona un NAS en la red de tu empresa

Tres piezas explican el comportamiento de cualquier NAS: los discos y cómo se combinan, el sistema de usuarios y permisos, y la conexión de red por la que viajan los archivos.

  • Los discos y el RAID. Un NAS lleva varios discos trabajando combinados. Esa combinación se llama RAID y sirve para que, si un disco se estropea, la empresa siga trabajando mientras lo sustituyes.
  • Los usuarios y los permisos. Cada persona entra con su cuenta. Contabilidad ve la carpeta de contabilidad y nada más. Cuando alguien deja la empresa, se le retira el acceso en un clic, sin recorrer equipos.
  • La conexión de red. El NAS se enchufa al switch con cable. En una oficina normal el cuello de botella no suele ser el disco, sino el cable: una red de 1 Gbps mueve unos 110 MB por segundo, y ahí caben todos a la vez.
Cómo se conecta un NAS a la red de la oficina Equipos Switch NAS Copia fuera
Los equipos hablan con el NAS por la red local; el NAS envía su copia a un segundo destino fuera de la oficina

Merece la pena entender el RAID sin tecnicismos, porque de él depende cuánta capacidad acabas teniendo. Estos son los tres montajes que verás en el 90% de las oficinas:

  • RAID 1 (espejo). Dos discos con exactamente lo mismo escrito. Si cae uno, el otro sigue. Pagas dos discos y aprovechas la capacidad de uno.
  • RAID 5. Tres discos o más. Uno de ellos guarda la información de control que permite reconstruir cualquier disco que falle. Con cuatro discos de 8 TB te quedan 24 TB útiles.
  • RAID 6. Aguanta el fallo de dos discos a la vez. Con discos grandes conviene: reconstruir uno de 16 TB puede llevar más de un día, y durante ese día el conjunto trabaja en tensión.

Los equipos se entienden con el NAS mediante protocolos de compartición —SMB en Windows, NFS en entornos Linux—, pero eso el usuario no lo ve. Ve una carpeta.

Para qué sirve un NAS en una empresa

La teoría se entiende mejor con usos concretos. Estos son los seis trabajos que un NAS hace a diario en una empresa de 10 a 50 personas:

  • Carpeta común para todo el equipo. Un único sitio para presupuestos, contratos y proyectos. Se acaban las cinco versiones del mismo Excel circulando por correo.
  • Destino de las copias de los portátiles. Cada equipo vuelca su copia al NAS de madrugada, sin que nadie tenga que acordarse de nada.
  • Copia del servidor y de las máquinas virtuales. Si tienes un servidor de gestión o un ERP, el NAS es el sitio barato donde dejar sus copias diarias.
  • Grabación de las cámaras de seguridad. La mayoría de los NAS incluyen software de videovigilancia y sustituyen al grabador propietario del instalador.
  • Acceso desde fuera de la oficina. Con una conexión VPN, el comercial abre la misma carpeta desde un hotel que desde su mesa.
  • Archivo histórico. Documentación que hay que conservar años por obligación legal y que no tiene sentido que ocupe sitio en los portátiles.

Ese último punto conecta con algo que a Marta, la responsable administrativa, le pesa más que a nadie: el artículo 32 del RGPD exige poder restaurar la disponibilidad y el acceso a los datos personales con rapidez cuando ocurre un incidente. Sin un sitio centralizado, demostrarlo se complica.

Servidor NAS o nube: qué le conviene a tu empresa

Esta es la pregunta que llega siempre después de la primera. Y no tiene una respuesta única, porque cada opción gana en un terreno distinto.

Un servidor NAS es una compra: pagas el equipo y los discos una vez, más la electricidad de tenerlo encendido. Un modelo de cuatro bahías con discos para empresa se mueve entre 1.000 y 3.000 euros según capacidad. La nube es una cuota mensual por terabyte que no termina nunca.

En velocidad no hay discusión. El NAS trabaja a la velocidad de tu red local; la nube, a la velocidad de tu fibra. Si tu equipo mueve planos, vídeo o proyectos de diseño de varios gigas, la diferencia se nota cada hora del día.

La nube gana en otra cosa importante: si el edificio se inunda o se queda una semana sin luz, tus datos siguen accesibles desde cualquier sitio. El NAS local, en ese escenario, está tan parado como la oficina.

  • Control del dato. Con un NAS sabes en qué habitación está la información. Cuando un cliente grande pregunta dónde se alojan sus datos, la respuesta es concreta.
  • Coste a tres años. Haz la cuenta completa antes de decidir: equipo, discos, sustituciones y horas de administración frente a la cuota mensual multiplicada por 36.
  • Mantenimiento. El NAS tiene dueño. Alguien tiene que actualizar el firmware, vigilar el estado de los discos y comprobar que las copias se restauran.

Lo habitual en las empresas que asesoramos no es elegir, es combinar: el NAS como almacén de trabajo rápido dentro de la oficina y una copia fuera, en la nube, para el día que la oficina no esté disponible.

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Un RAID no es una copia de seguridad

Aquí está el error que más veces nos hemos encontrado al entrar en una empresa. «Tenemos NAS con RAID, estamos cubiertos.» No lo estáis.

El RAID protege de una sola cosa: del fallo físico de un disco. No protege de que alguien borre la carpeta de proyectos por error. No protege de un cifrado por ransomware —ese programa que secuestra los archivos y pide un rescate—. No protege de un incendio, ni de un robo, ni de que el propio NAS se estropee entero.

La razón es sencilla: el RAID es obediente. Si borras un archivo, lo borra en todos los discos a la vez, porque para eso se lo has mandado. La redundancia no es memoria.

La regla 3-2-1 de las copias de seguridad 3 copias del dato 2 soportes distintos 1 fuera y desconectada El NAS cubre dos de las tres patas, nunca las tres
La regla 3-2-1 aplicada a un NAS: el equipo es una pata del trípode, no el trípode entero

La referencia que usamos con nuestros clientes es la regla 3-2-1 que recoge el INCIBE en su guía de copias de seguridad para el empresario: tres copias del dato, en dos soportes diferentes y con una de ellas fuera del edificio y desconectada.

Un NAS bien montado cubre las dos primeras patas con soltura. La tercera —la copia fuera y desconectada— hay que añadirla aparte, con una copia a la nube o con discos que rotan y salen de la oficina.

Una copia que nunca se ha probado no es una copia: es una suposición. Restaurar un archivo al azar una vez al trimestre cuesta diez minutos y es la única forma de saber que el sistema responde.

Un NAS abierto a internet es un objetivo

Los fabricantes ponen fácil abrir el NAS al exterior para poder entrar desde casa. Los atacantes lo saben, y llevan años barriendo internet en busca de equipos con el panel de administración expuesto.

En enero de 2022, una campaña de ransomware llamada DeadBolt cifró 9.571 dispositivos NAS de QNAP en todo el mundo aprovechando un fallo del firmware, y pedía un rescate por cada equipo. Antes hubo otras, como Qlocker o eCh0raix. No fueron ataques dirigidos a nadie en concreto: cayeron los que estaban expuestos.

Protegerlo no exige un despliegue complicado. Con estas cinco medidas el riesgo baja a niveles razonables:

  • No publicar el NAS en internet. Para entrar desde fuera, VPN. Nunca el panel de administración abierto al mundo.
  • Borrar la cuenta «admin» por defecto. Es la primera que prueban los ataques automáticos. Crea una cuenta de administración con otro nombre.
  • Verificación en dos pasos. Para las cuentas con permisos de administración, sin excepciones.
  • Firmware al día. Casi todas las campañas contra estos equipos han aprovechado fallos que el fabricante ya había corregido semanas antes.
  • Instantáneas y copia desconectada. Las instantáneas del sistema de archivos permiten volver atrás en minutos; la copia desconectada es la última red si todo lo demás falla.

Qué mirar antes de comprar un servidor NAS

Elegir modelo es más sencillo si se ordenan las decisiones. Estos son los siete puntos que revisamos antes de recomendar un equipo:

  • Número de bahías. Dos bahías para equipos de hasta 5 personas; cuatro para 10 a 25; seis o más si trabajáis con vídeo, planos o CAD. Calcula la capacidad que necesitas ahora y multiplícala por dos.
  • Discos preparados para no parar. Las gamas específicas para NAS —WD Red, Seagate IronWolf— están diseñadas para girar 24 horas al día. Un disco de sobremesa metido en un NAS dura menos y falla antes.
  • Memoria. Con 4 GB va sobrado un uso de archivos. Si vas a virtualizar, ejecutar contenedores o grabar cámaras, súbela a 8 o 16 GB.
  • Velocidad de red. Un puerto de 1 Gbps cubre el trabajo ofimático de una oficina entera. Los 2,5 o 10 Gbps solo compensan si movéis archivos muy pesados a diario.
  • SAI conectado. Un corte de luz brusco puede dejar el volumen dañado. El sistema de alimentación ininterrumpida no es opcional, y además avisa al NAS para que se apague solo y ordenado.
  • Años de soporte del modelo. Mira cuánto tiempo garantiza el fabricante actualizaciones de firmware. Un equipo sin parches es un equipo con fecha de caducidad.
  • Quién lo administra. El punto que nadie mira al comprar y el que más disgustos da después. Alguien tiene que leer los avisos de disco, revisar los registros y probar las restauraciones.

Sobre el coste conviene ser claro: el equipo es la parte pequeña. La grande es el tiempo de alguien que se ocupe de él, y ese tiempo existe lo pongas en el presupuesto o no. Las empresas que se llevan un susto con su servidor NAS casi nunca lo compraron mal; lo dejaron sin dueño.

Y si lo que necesitas es mover programas, bases de datos o máquinas virtuales, no un NAS sino un servidor, en servidores para empresas los tienes con stock, dimensionados contigo y con la migración y las copias incluidas.

Cómo se pone en marcha sin parar la oficina

La migración asusta más de lo que cuesta. En una empresa de veinte personas se resuelve en una tarde y un fin de semana, siguiendo este orden:

  • Inventariar antes de mover. Qué carpetas hay, quién las usa de verdad y cuáles llevan tres años sin abrirse. Casi siempre sobra la mitad de lo que se iba a copiar.
  • Dibujar los permisos en papel. Qué departamentos hay, quién entra en cada carpeta y quién administra el equipo. Es la decisión que más cuesta deshacer después.
  • Primera copia con la oficina en marcha. Se vuelca todo al NAS en horario normal, aunque tarde horas. Nadie deja de trabajar.
  • Segunda pasada en fin de semana. Solo se sincroniza lo que ha cambiado, que son minutos. Ahí sí se corta el acceso a las rutas antiguas.
  • Dos semanas con la carpeta vieja en solo lectura. Sin borrar nada. Es la red de seguridad que evita que las prisas de un lunes acaben en un archivo perdido.

El paso que más se salta es el primero, y es justo el que decide si el NAS nace ordenado o hereda el mismo desbarajuste que venías a resolver.

Un NAS abandonado en un armario es un disco duro caro con lucecitas. Uno bien dimensionado, con permisos ordenados, copia fuera y alguien atento a los avisos, es la pieza que convierte un martes malo en solo un martes.

¿Tienes claro dónde están hoy los archivos de tu empresa?

Revisamos cómo tenéis el almacenamiento y las copias, os decimos qué falta y os proponemos el equipo que encaja con vuestro tamaño. Sin venderos capacidad que no vais a usar.

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Preguntas frecuentes sobre el servidor NAS

Un NAS es un equipo especializado en una tarea: almacenar y compartir archivos por la red, con un sistema operativo cerrado y sencillo de administrar. Un servidor es un ordenador de propósito general que ejecuta aplicaciones, bases de datos, correo o el ERP de la empresa. Muchas empresas tienen los dos: el servidor trabaja y el NAS guarda.

Cuando los dos conviven en un rack con su SAI y su refrigeración, el conjunto deja de ser un armario y empieza a funcionar como un centro de procesamiento de datos, con sus propias exigencias de espacio y electricidad.

No. El RAID protege del fallo de un disco, pero no de un borrado por error, de un cifrado por ransomware, de un incendio ni de un robo del equipo. Sigue haciendo falta una copia en otro soporte y fuera del edificio, según la regla 3-2-1.

Para 20 personas con uso ofimático, un NAS de cuatro bahías en RAID 5 es el punto de equilibrio: aguanta el fallo de un disco y deja capacidad para crecer. Si trabajáis con vídeo, fotografía o planos, conviene subir a seis bahías y a discos de mayor capacidad.

Sí, y es uno de sus usos más cómodos, pero hay que hacerlo por VPN. Publicar el panel de administración del NAS directamente en internet es la vía por la que han entrado las campañas de ransomware que han afectado a estos equipos.

Un equipo de cuatro bahías con discos preparados para funcionar sin parar se mueve entre 1.000 y 3.000 euros según la capacidad. A eso hay que sumar el SAI y las horas de quien lo administre, que es la partida que más veces se queda fuera del presupuesto.

Quién escribe
Javier Horcajuelo Muñoz
Javier Horcajuelo Muñoz Cofundador de Sale Systems · Director de Sistemas y Seguridad Informática Ver perfil →

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