Redes y Conectividad

Velocidad de internet: cómo medirla bien y cuánta necesita tu empresa

10 min de lectura
¿Cuál es tu velocidad de acceso a Internet?

Por · Cofundador de Sale SystemsCofundador

Casi todo el mundo sabe qué velocidad tiene contratada. Muy poca gente sabe qué velocidad está recibiendo de verdad, y prácticamente nadie sabe cuánta necesita. Son tres preguntas distintas y solo la última importa de verdad en una empresa.

Porque en una oficina, cuando «internet va lento», el problema casi nunca es la velocidad contratada. Es el wifi, la latencia, un equipo saturando la línea o un cableado que se quedó pequeño.

Aquí tienes cómo medirla bien, cómo interpretar el resultado y cuánta hace falta según el tamaño y el uso de tu empresa.

Qué significan los números

Los tres datos que salen en cualquier test no pesan lo mismo.

Velocidad de bajada. Lo que tardas en recibir: abrir webs, descargar archivos, ver vídeo. Es el número grande de los anuncios y el que menos problemas suele dar.

Velocidad de subida. Lo que tardas en enviar: tu imagen en una videollamada, un archivo que subes al ERP en la nube, la copia de seguridad nocturna. En una empresa, la subida importa tanto o más que la bajada, y es justo la que recortan las ofertas asimétricas.

Latencia. El tiempo que tarda un paquete en ir y volver, medido en milisegundos. No mide cantidad, mide reacción. Una línea de 600 megas con latencia alta da peores videollamadas que una de 100 con latencia baja.

A esos tres se añaden dos que solo aparecen en las pruebas serias: la fluctuación —cuánto varía la latencia, causa habitual del audio entrecortado— y la pérdida de paquetes, que es lo que provoca que una llamada se corte aunque el test diga que todo va bien.

Mbps no es MB: la confusión de siempre

Las líneas se miden en megabits por segundo (Mbps) y los archivos en megabytes (MB). Un byte son ocho bits, así que para pasar de una unidad a otra se divide entre ocho.

Con una línea de 600 Mbps, la descarga máxima teórica es de unos 75 MB por segundo. Por eso una conexión de 100 Mbps descarga a unos 12 MB por segundo y no a 100, sin que haya nada averiado. Es la causa número uno de reclamaciones al operador que no llevan a ninguna parte.

Cómo hacer un test de velocidad que sirva

Un test mal hecho mide el wifi del portátil, no la línea. Si vas a medir para tomar una decisión o para reclamar, hazlo así:

  • Por cable, no por wifi. Conecta el equipo directamente al router con un cable de red decente.
  • Con el resto parado. Sin descargas, sin copias en marcha y con el menor número posible de equipos usando la línea.
  • Varias veces y a distintas horas. Una a primera hora, otra a media mañana y otra a media tarde. La foto de un solo momento no dice nada.
  • Anotando también la latencia. No solo el número grande.
  • Repitiendo desde otro equipo. Si solo va lento en uno, el problema es de ese equipo.

Si el resultado por cable se acerca a lo contratado y por wifi baja a la mitad, ya tienes el diagnóstico: no es la línea, es la red interna.

Cuánta velocidad necesita tu empresa

La cuenta no se hace por personas, se hace por lo que hacen esas personas a la vez. Estas cifras son de referencia para uso simultáneo:

Escenario Bajada Subida
Oficina de 5 personas, correo y web 100-300 Mbps 100 Mbps o más
10-25 personas con videollamadas y aplicaciones en la nube 300-600 Mbps 300 Mbps, simétrica
Empresa con servidor propio publicado o teletrabajo por VPN 600 Mbps o más Simétrica, imprescindible
Copias de seguridad en la nube a diario Según volumen La subida manda: es la que fija la ventana de copia

Dos apuntes que valen más que la tabla. Una videollamada en alta definición consume del orden de 2 a 4 Mbps en cada sentido: veinte llamadas simultáneas no llegan a 100 Mbps. Y una copia de seguridad de 100 GB a 100 Mbps de subida tarda unas dos horas y media en el mejor de los casos. Casi siempre, el cuello de botella está ahí y no en la navegación.

Por qué no recibes lo que has contratado

Las causas se repiten, y ninguna se arregla contratando más megas.

El wifi. Es la razón en la mayoría de los casos. Un punto de acceso antiguo, mal colocado o compartido por treinta dispositivos reparte lo que tiene entre todos. La línea puede ser de mil megas: al portátil del fondo le llegan cincuenta.

El router del operador. Hace de router, de wifi, de firewall y de central telefónica. Cuando hay mucho tráfico o muchas conexiones simultáneas, se queda sin capacidad de proceso antes de agotar la línea.

El cableado. Un cable de categoría antigua o mal instalado limita el puesto a una fracción de lo disponible, y no da ningún error: solo va lento.

Algo que se lo está comiendo todo. Una copia en la nube lanzada en horario laboral, una actualización masiva de sistemas o un equipo con problemas descargando sin parar.

La red del otro lado. Si la aplicación en la nube está saturada o el servidor remoto va lento, tu velocidad no interviene. Es más frecuente de lo que parece.

¿Tu oficina va lenta y no sabes si es la línea o la red interna? Revisamos tu red y te decimos dónde está el cuello de botella.

Simétrica o asimétrica: la letra pequeña que más duele

Una línea simétrica da la misma velocidad de bajada y de subida. Una asimétrica reserva casi todo para la bajada y deja la subida en una fracción. En casa apenas se nota; en una oficina se nota todos los días.

El motivo es que el trabajo de empresa va en sentido contrario al consumo doméstico. Cuando alguien está en una videollamada, lo que sale es su imagen. Cuando se guarda un archivo en el ERP en la nube, sube. Cuando por la noche corre la copia de seguridad, sube. Y cuando alguien trabaja desde casa contra el servidor de la oficina, todo lo que ve viaja por la subida de la empresa.

Por eso una oferta de «1 Gbps» con 200 Mbps de subida puede rendir peor en una oficina que una simétrica de 300. Antes de comparar precios, mira ese número: es el que decide si las llamadas se ven bien y si la copia cabe en la noche.

La red interna manda más que la tarifa

Hay una jerarquía que conviene tener clara, porque explica el ochenta por ciento de las quejas de lentitud en oficinas.

El primer eslabón es el cable que llega a cada puesto y a cada punto de acceso. Si es de categoría antigua, ahí se queda todo, venga lo que venga de fuera.

El segundo es el switch. Un switch viejo, saturado o encadenado a otros tres bajo una mesa introduce retrasos y pérdidas que ningún test de velocidad refleja bien.

El tercero es el wifi: cuántos puntos de acceso hay, cómo están repartidos y en qué banda trabajan. Un solo punto de acceso para toda una planta es garantía de quejas, aunque sea el mejor del mercado.

Y el cuarto, ya sí, es la línea contratada. Cuando una empresa sube de tarifa sin haber revisado los tres eslabones anteriores, paga más y no nota nada. Es la conversación más frecuente que tenemos sobre este asunto.

Fibra, 5G y respaldo de línea

En una empresa, la pregunta importante no es cuántos megas, sino qué pasa el día que se cae la línea. Si tu ERP, tu correo y tu telefonía viven en la nube, una avería del operador te deja sin actividad.

La solución razonable es tener una segunda línea de respaldo de otra tecnología y, a poder ser, de otro operador: fibra principal y respaldo por 5G suele ser la combinación más práctica. El firewall detecta la caída y conmuta solo, con un corte de segundos en lugar de un día perdido.

Y una cosa que conviene mirar en el contrato: la diferencia entre una tarifa doméstica y una de empresa no está en los megas, está en el compromiso de reparación. Una avería con acuerdo de nivel de servicio se atiende en horas; sin él, cuando toque.

Repartir la línea: cuando no todo vale lo mismo

En una oficina no todo el tráfico tiene la misma urgencia. Una videollamada se estropea si llega tarde; una descarga de un archivo grande no se entera de si tarda dos minutos más. Los equipos de red saben distinguirlo, y casi nadie lo aprovecha.

La calidad de servicio consiste exactamente en eso: dar prioridad a la voz y a la videoconferencia, dejar en segundo plano las copias y las actualizaciones, y limitar lo que puede consumir la red de invitados. Se configura una vez en el firewall y evita que la llamada del comercial se corte porque alguien está subiendo un vídeo.

Con eso resuelto, además, se ve con claridad si de verdad hace falta más línea o si lo que faltaba era orden.

Qué hacer si va lenta

Antes de llamar al operador o de contratar más velocidad, esta secuencia resuelve la mayoría de los casos.

Mide por cable en el router. Si ahí sale lo contratado, la línea está bien y el problema es interno.

Compara con el mismo test por wifi. Si baja mucho, ya sabes por dónde ir: cobertura, número de puntos de acceso y cable que los alimenta.

Mira si hay algo consumiendo. Copias, actualizaciones o sincronizaciones en horario de trabajo. Se reprograman por la noche y muchas veces se acabó el problema.

Prueba en otro equipo y con otro cable. Si solo pasa en un puesto, el sospechoso es la toma, el latiguillo o el propio equipo.

Comprueba la latencia, no solo la velocidad. Si las llamadas se cortan pero las descargas van rápidas, el problema es la calidad de la línea, y eso se reclama de otra forma.

Preguntas frecuentes sobre velocidad de internet

Haz el test por cable, con el resto de equipos parados, varias veces al día. Si el resultado se acerca a lo contratado y la latencia se mantiene baja, la línea está bien. Si por wifi cae a la mitad, el problema no es la línea: es la red interna.

Unos 12 megabytes por segundo de descarga real, porque un byte son ocho bits. Es suficiente para una oficina pequeña centrada en correo, navegación y alguna videollamada, siempre que la subida acompañe.

La suficiente para las videollamadas simultáneas y para las copias de seguridad en la nube. Como referencia, una llamada en alta definición consume entre 2 y 4 Mbps de subida, y una copia diaria de decenas de gigas necesita línea simétrica para caber en la ventana nocturna.

Porque el wifi es un medio compartido: todos los dispositivos de la zona se reparten el mismo aire, y las paredes, las interferencias y la distancia recortan el rendimiento. Además, el punto de acceso solo puede entregar lo que le llega por su cable.

Solo si el test por cable demuestra que la línea está saturada. Si el cuello de botella es el wifi, el cableado o el router, subir de tarifa no cambia nada: pagarás más por una capacidad que no llega a los puestos.

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Quién escribe
Javier Horcajuelo Muñoz
Javier Horcajuelo Muñoz Cofundador de Sale Systems · Director de Sistemas y Seguridad Informática Ver perfil →

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